| El activo más importante de
toda empresa es el valor perceptual de su identidad.
Los mensajes, los entornos y las actuaciones de
una organización son los que definen esta imagen, y
no solo su logotipo. La identidad tiene que ser entendida
entonces como un sistema.
Los sistemas de identidad contemplan el conjunto de signos
marcarios (nombre, logotipo, símbolo, color, tipología
discursiva, etc.), y la forma en que estos se relacionan y
utilizan. Los sistemas de identidad pueden así transmitir
los valores perceptuales de una empresa, insertarla en un
segmento determinado e identificarla como única y singular
dentro de ese segmento.
La implantación de un sistema de identidad tiene tres
etapas: el análisis
y definición de estrategias; el desarrollo del
sistema de identidad e implementaciones; y la sistematización
del uso del sistema.
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