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Situación inicial.
El holding Grupo Clarín se consolidaba como organización
con entidad propia y lanzaba una intranet
corporativa que requería un sistema marcario que pudiera
articularse con el propio del grupo pero transmitiendo valores y
atributos particulares.
Objetivos.
Hubo una demanda comunicacional muy concreta: la marca debía
transmitir el espíritu de grupo, de comunidad, y debía
tener un carácter lúdico que ayudara a que el personal
generara rápidamente un vínculo positivo con la nueva
herramienta.
Solución gráfica.
Con la base morfológica del óvalo en el que se inscribe
el símbolo del Grupo Clarín, se contruyó una
"ronda" de personas. La ronda resumía tanto el
espíruto de comunidad como el carácter lúdico
buscado. Aprovechando el soporte digital en que la marca se manifestaría
con mayor frecuencia, el símbolo tenía una versión
animada - la de uso más difundido - donde la ronda giraba
en contínuo acentuando la retórica aplicada.
La paleta de color proviene de la utilizada para las comunicaciones
oficiales del Grupo, pero virada en todos los casos a colores más
brillantes que se separaran del carácter institucional para
generar una comunicación más cercana.
La definición del logotipo siguió los criterios constructivos
determinados para el Grupo.
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